Sobre nosotros

“Garantizar la calidad de nuestros productos es la mejor estrategia comercial”

“Mantener la calidad y el sabor original es el mejor resultado de nuestro trabajo”

Presentación

NUESTRA PRIORIDAD ES LA CALIDAD DE LA MATERIA PRIMALa empresa GRANOPAR, es una empresa familiar, creada por Don Eulalio Garcete hace mas de 35 años, ubicada en el barrio Laurelty de Luque, se dedica al procesamiento de granos, especializada en harina de maíz, para consumo humano, hace poco mas de 3 años ha desarrollado una receta, que le permitió comercializar la sopa paraguaya, listo para hornear, con la ayuda de su señora Eustacia Pereira, crearon la marca  E & C, y desde entonces vienen desarrollando productos con identidad paraguaya como la chipa y el mbeyu. Escuchar a sus clientes le ayudó a encontrar la receta para hacer que la sopa paraguaya se encuentre al alcance de todos, consiguió rescatar el sabor tradicional de la sopa familiar y llegar a hora, a la mesa de las familias paraguayas para acompañar los acontecimientos sociales más importantes de los paraguayos; con la receta original de las madres y abuelas, se viene imponiendo en el mercado para honrar nuestra cultura y consagrarse como embajadora del sabor guaraní. 

El Inicio

La empresa Granopar inició sus actividades de molienda de maíz hace mas de 30 años, su propietario fundador Don Eulalio Garcete Aguayo, hijo de un pequeño productor  de la zona de Yaguarón, desde muy joven  ha acompañado a su padre para comercializar su producción en el  Mercado 4 de la Capital; siempre observaba la desventaja que tenían a la hora de negociar y entregar sus productos, dejando la mayor ganancia en manos de los intermediarios y  transportistas; esa preocupación lo motivó a prometerse que algún día crearía una empresa donde se compre a precio justo y se valore el sacrificio del pequeño productor.

Don Eulalio llego a la capital para cumplir con su servicio militar obligatorio; al finalizar decidió quedarse a trabajar en la zona de Gran Asunción, estableciéndose en un barrio de la ciudad de Luque, donde al observar la cantidad de despensas y comercios, se animo a emprender un pequeño negocio comercializador de harina de maíz para sopa.

Su estudio de mercado se limitó en hacer una interesante interpretación de nuestra cultura – “La sopa paraguaya es el menú de presentación de las señoras de la casa, sus cualidades en la cocina encuentran el sumun de su habilidad con este plato, admirado por sus invitados. Siempre hay un miembro de la familia que se especializa en sopa paraguaya y en los eventos especiales de la familia y festividades, la primera convocada para la fiesta es la señora que entregará el sabor mas exquisito de la familia”, con estos comentarios en nuestro dulce idioma guaraní y con un brillo muy especial en los ojos, se comenzaban a identificar algunos ingredientes de la buena práctica de esta empresa.

Inició su producción de harina de maíz con el “avatí chipa”, producción de su padre, que él mismo lo trajo en ómnibus desde Yaguarón; él solo y con las pocas herramientas disponibles, un mortero y una balanza con pesas, comenzó a ofrecer en los comercios del barrio; con una comercialización diaria de 5 kgr. y sin competencia en su camino, comenzó rápidamente a ganar mercado; la excepcional calidad, peso y precio justo de su producto, fueron aceptados y recomendados por sus clientes satisfechos en todo el barrio, comerciantes como particulares formaron sus primeros clientes.

Los primeros problemas

Granopar, Procesadora de MaizSu rápido crecimiento, le obligó a enfrentar sus primeros problemas, sobre todo en épocas festivas, no le permitía abastecer la gran demanda insatisfecha de harina de maíz para sopa paraguaya, muchas veces tuvo que saborear el sacrificio del éxito, trabajando de noche y de día, como estaba solo, de día entregaba sus productos y levantaba pedidos y de noche molía el maíz. Gracias a su actitud positiva frente a las dificultades y el pensamiento de que no hay problema sin solución, trajo a sus hermanos desde Yaguarón para ayudarlo y adquirió un molino de uso domestico para aumentar su capacidad de producción. La creciente demanda y cada vez más exigente clientela, también presionó para lanzar un producto más delicado y temido hasta por la más experimentada especialista de sopa, la harina de maíz cocida, que exige refrigeración y rápida distribución.

La evolución de la empresa

Al poco tiempo el negocio de Don Eulalio fue consolidando pedidos mas grandes y mas estables, este panorama permitió dar un paso importante en su vida personal, formar su propia familia, ahora junto con su señora Eustacia Pereira dieron un nuevo impulso al negocio, que para esa época ya tenían una demanda de aproximadamente 20 Tn. al mes, un volumen muy grande para procesar con la tecnología con que trabajaban, aun así, continuaron por un buen periodo de tiempo, hasta que se volvió impostergable la actualización tecnológica en la producción; las largas horas de trabajo con un método obsoleto, empezaba a causar problemas de salud a su dueño. El crecimiento era inminente, así que tuvieron que comprar dos lotes grandes en la zona de Lautelty – Luque para instalar el molino.

Después de casi 20 años de su creación, no podrían tomar más compromisos por su limitación productiva, con los pedidos que continuaban creciendo, llegaba la hora de invertir en tecnología; entre la diversidad de problemas que enfrentaron en esta etapa de evolución de la empresa, se podrían citar la falta de capital para invertir, aunque la empresa estaba vendiendo bien, también los costos aumentaban y demandaba gran cantidad de capital operativo, esta falta de capital fue un problema que llevó mucho tiempo solucionar, ya que no contaba con referencias suficiente como para acceder al volumen de crédito que se pretendía; finalmente un pequeño ahorro familiar le animó a adquirir un molino eléctrico de mayor productividad; esta vez el problema estaba en la falta de oferta de una maquinaria con la características para realizar moliendas de granos húmedos, los fabricantes no dieron esperanzas de conseguir, así que inició una investigación técnica para poder desarrollar un molino que atendiera su necesidad, con la ayuda de amigos entendidos en electromecánica, más su experiencia, pudieron sacar la primera maquina de molienda de granos húmedos y no solo la tecnología apropiada, sino el proceso de producción con esta tecnología que le aseguraba un producto que podía mantener el sabor y la calidad en el producto final.

Al aumentar la producción, aumentaron las ventas y eso permitió generar un buen movimiento de efectivo en los bancos, de esta manera se pudo negociar un crédito para financiar el añorado proyecto de ampliación de las instalaciones, sumando mas molinos y una cámara de frio y congelado que definitivamente le dio el gran salto en el mercado.

 Desde hace casi 4 años la empresa Granopar esta elaborando varios productos, a partir de la harina de maíz y otros ingredientes típicos como el almidón de mandioca; uno de los más valorados productos es la sopa paraguaya listo para hornear, la masa de chipa y el mbeyu, todas con un alto nivel de calidad y sobre todo de sabor paraguayo.

Los desafíos actuales

Hoy y siempre habrá problemas, manifiesta Don Eulalio, si por fin solucionamos algo, aparecerá otro, uno siempre debe estar preparado para buscar soluciones.

Hace poco tiempo, frenamos nuestra producción ya que tuvimos problemas con la calidad de la materia prima, la gran mayoría de nuestros proveedores entregaban granos de maíz blanco, cruzado accidentalmente con maíz transgénico, si bien los pequeños productores no utilizan las  semillas transgénicas, en la zona se estaba produciendo cada vez mas y afectaba enormemente la calidad del grano, ya que no servía para elaborar  nuestros productos, se  tuvo que rechazar y orientar a los productores para destinar  a  sector de los balanceados, donde el precio era muy inferior al que se estaba pagando en Granopar. Este hecho nos alertó y nos limitó a tomar compromiso que no podíamos cumplir. Hoy trabajamos más de cerca con nuestros proveedores que son pequeños productores, que también con muchas limitaciones tratan de resguardar y seleccionar minuciosamente sus materiales genéticos para garantizar la calidad final de la semilla. Hoy los proveedores, llegan desde el norte y sur del país, especialmente desde la zona de San Pedro, Hernandarias y Misiones.

Los clientes no nos perdonarían la falta de calidad, confían en la empresa y su marca, por esa razón es preferible frenar y avanzar más despacio, pero asegurar lo más importante que compra el cliente, la calidad que se refleja en el sabor tradicional de siempre.

 Con el crecimiento que ha experimentado Granopar en los últimos 4 años, actualmente se procesa 100 Tn. de granos al mes, con el equipamiento instalado se puede procesar mayor cantidad de granos, la limitación está en la capacidad de almacenamiento, para tomar compromisos grandes se necesita un silo con una capacidad mínima de 400 Tn. para asegurar el abastecimiento de la producción, otra necesidad sería el capital operativo para comprar la materia prima.

Recién ahora se está llegando a distribuir a gran parte del país y primero se necesita fortalecer la demanda local antes de pensar en exportar; actualmente hay pedidos para abastecer de harina de maíz a otras industrias fuera del país, aun que la empresa tiene todos los papeles al día para exportar e importar, se necesita preparar muy bien para ese compromiso.

La buena práctica

Equipo de Produccion Granopar
Definitivamente la calidad de los productos es el elemento diferenciador, desde el principio y a lo largo de todos estos años, se dedicaron a entender y desarrollar cada detalle que hacía mejor al producto.

Como testimonio del compromiso en la búsqueda constante de la calidad en sus productos, Don Eulalio, recuerda el momento en que planteó a Doña Eustacia el proyecto de hacer la sopa paraguaya lista para hornear – “Estas loco, contestó, ni yo que se hacer la sopa puedo guardar mas de dos días en la heladera y vos querés hacer para vender por todos lados, eso nos va a fundir” – fue la primera opinión que recibió; pero este proyecto estuvo dando vueltas en la cabeza de Don Eulalio por años, sin haber preparado nunca una sopa paraguaya, se dedicó a registrar todos los detalles que afectaban la durabilidad de la sopa en frio y congelado, así como los factores que ayudaban a mantener el sabor fresco en el producto final. Desafiado y confiado, solicitó a Doña Eustacia una oportunidad para demostrar lo que en ese momento era su teoría, pidiendo que ella haga la sopa bajo sus indicaciones y así como le decía sin reprochar ningún procedimiento; sin perdida de tiempo iniciaron la prueba.

Prepararon la mezcla conforme el procedimiento de Don Eulalio y repartieron en diferentes fracciones fechadas, en heladeras y congeladores, a diferentes temperaturas; estas muestras eran retiradas cada dos o tres días para probar la calidad y así llegaron al día 22, cuando en la mezcla se percibió una pequeña acidez. Esta experiencia entusiasmó a la familia e iniciaron el proyecto, buscando el capital necesario para desarrollar este innovador proceso de producción, obtuvieron un préstamo hipotecario y lanzaron la primera sopa paraguaya instantánea, con la marca “E & C”, en honor a las reinas de la casa, su esposa Eustacia y su Hija Clarita.

Con una sencilla estrategia de marketing, contrató jóvenes para realizar degustaciones en los supermercados, trabajaron e invirtieron mucho  en el proyecto, a tal punto que los resultados que obtenían no era suficiente para pagar los compromisos; por casi un año estuvieron con esta estrategia y cuando ya los recursos se agotaron y las cuentas se acumulaban, tuvo que despedir a las jóvenes promotoras sin haber obtenido el resultado esperado; como último intento participaron de la Expo Luque, donde toda la familia fue ha promocionar y presentar sus productos, vendieron mucho y bien, pero eso no era suficiente para solucionar los problemas financieros. Y con el rostro angustiado y preocupado, reviviendo ese momento Don Eulalio, testimonia su incondicional fe y dice – “El señor aprieta pero no ahorca”, y retomando la historia cuenta que esa noche durmieron pidiendo a Dios que se haga su voluntad con este proyecto, y que les de fuerzas para comenzar de nuevo. Grande fue la sorpresa cuando un titular de un diario amanece diciendo “Paraguayo vale inventa la sopa instantánea”, desde ese momento los teléfonos no pararon de sonar, entre pedidos e invitaciones a medios de comunicaciones que esperaban reportar a este emprendedor, iniciaba una nueva historia para Granopar, se ingresó en los principales puntos de ventas de la capital y muy pronto los pedidos del interior se tuvieron que atender, expandiéndose por las principales ciudades del país. Las cuentas se fueron pagando rápidamente, primero poniéndose al día y después cuidando la puntualidad de los compromisos. Como los canales de ventas ya estaban abiertos se propusieron desarrollar nuevos productos como la chipa y el mbeyu.

Cuando se  buscó ayuda para registrar los productos en el INAN, se contrató a una tecnóloga de alimentos, su aporte profesional permitió mejorar el tiempo de conservación de los productos y hoy se puede ofrecer productos que tienen más de 2 meses de garantía de calidad, además ayudó a implementar las Buenas Prácticas en la elaboración de alimentos, cuidando la higiene de las instalaciones, maquinarias y personal, así como el manejo de la materia prima, su lavado y desinfección, los procesos de producción se adecuaron a las normas establecidas por el INAN y para asegurar una excelente calidad, se trabajó con los proveedores y se los seleccionó conforme la calidad de los granos y la seriedad en los compromisos con la empresa.

Hoy además de tener un producto de calidad, con registro de INAN, una instalación habilitada para procesar alimentos bajo normas internacionales de buenas prácticas en la elaboración de alimentos, tienen lo que el cliente quiere, un producto rico, práctico para los clientes y comerciantes, un producto que se vende rápido y bien. Prueba de esto es que en épocas de fiestas la demanda se duplica y triplica para abastecer los pedidos.

De emprendedor a emprendedor

Después de tomarse un tiempo en pensar sobre los consejos que puede aportar para los emprendedores que se encuentran en la etapa inicial de un proyecto, dice “Realmente hay muchas cosas que considerar, entre las cosas que estoy totalmente seguro de aconsejar es que busquen un proyecto en el cual amen trabajar, que siempre hagan bien lo que hacen y muy importante, que siempre trabajen con honestidad, con estos consejos creo que las cosas no van a fallar”.

Don Eulalio nos cuenta que, a pesar de su formación escolar incompleta, eso no le limitó a ganarse día a día el sustento para él y su familia, valora la educación y siempre priorizó en sus hijos la formación profesional, hoy sus hijos mayores son ingeniero y economista que lo ayudan y complementan la gestión que la empresa necesita para crecer. Todo su conocimiento lo ganó con la experiencia de solucionar cada problema o dificultad que se presentó, considerando una verdadera escuela, se siente con la seguridad de emprender un nuevo proyecto y con la certeza que ahora está en condiciones de hacer las cosas de mejor manera y más rápido.

Se define como autodidacta y motiva a sus hijos desde muy pequeños a encariñarse con el trabajo, a entregarse con amor al trabajo, a ser honestos, no apurarse, a prepararse, los resultados se logran con sacrificio, nada es muy fácil.

Hoy con poco más de 50 años, Don Eulalio sabe que hay muchas cosas que aún se pueden hacer, la historia de vida de un emprendedor paraguayo como muchos, aportan lecciones de auto superación, sacrificio personal y largos recorridos sin encontrar el apoyo institucional para acelerar el crecimiento de una empresa. Una vez más se evidencia en su historia que el factor de éxito está en el mismo emprendedor. Así como él mismo lo manifiesta, “la solución como el problema está en uno mismo”, definitivamente la actitud positiva ante la adversidad y su perseverancia, representan las características personales más destacadas en la historia de GRANOPAR.